Archive for the ‘Cosas de la Vie’ Category

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Corazón de saldo

marzo 21, 2009

El amor no se compra, el amor no se vende, el amor es una cosa que poco a poco se comprende.

Anónimo

Marilyn Monroe en "Cómo casarse con un millonario"

Marilyn Monroe en "Cómo casarse con un millonario"

Quién no ha escuchado este tópico alguna vez en su vida, pero… ¿de verdad es cierto? Hace unos días, “comentando”  con unos amigos la actitud de otro al que su pareja acapara bastante, de repente en la conversación sonó una sentencia: “si es que lo tiene comprado“.

Yo que ya empezaba a imaginarme que la crisis había convertido a mi amigo en gigoló, cosa para mí bastante más entretenida que la realidad, pedí que me aclararan ese comentario. Resultaba que la novia de este chico le había hecho el regalo perfecto, que por supuesto, costó un dineral; y desde entonces, se convirtió de la noche a la mañana en “ese ser pegado a su novia”. Las inocentes escapadas de antaño se habían convertido en historia.

Y eso me hace cuestionarme la acitud de ambos, aunque por supuesto hay miles de matices que se me escapan. ¿Hasta qué punto fue sincero su regalo?, ¿ella buscaba hacerle felíz o que la recompensara por ello?

¿Y él? ¿había cambiado su actitud porque ella le había demostrado que la quería de verdad?, ¿o simplemente porque se veía en deuda con ella y la culpa le podía? En cuanto a él, el primer caso quizá sería el más alagüeño, pero ¿hasta qué punto es necesario regalar cosas para demostrar a la otra persona que la quieres?, y ¿cuándo establecimos lo de que cuanto más caro sea, más será que quieres a la otra persona?

Yo misma, en mi bipolaridad, después de haberme escandalizado por la actitud de esta pareja, me sorprendí a mí misma criticando mentalmente a la pareja de otro amigo mientras éste me enseñaba el regalo de cumpleaños que le había regalado su pareja, que prácticamente llevaba escrito con neones “mercadillo”.

Parece ser que no sólo es verdad lo de que “tanto tienes tanto vales”, sino que también lo de que “tanto amas tanto compras”, aunque esto segundo sea más bien inventado.

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Silencio

mayo 22, 2008

Hace bastantes años (espero que no muchos), si alguna noche no podías evitarlo y te quedabas dormido viendo esa película tan buena que deberían haber puesto a la hora del telefilm pero que ponían de madrugrada, irremediablemente depertabas encontrando la famosa carta de ajuste. Por unas horas no había nada, sólo un pitido equivalente al silencio.

Ahora eso es impensable, cada segundo se aprovecha y jamás cesan las emisiones, aunque haya que rellenar con teletienda o concursos cutres para engañar a las insomnes (o en ocasiones producir vídeos que serán carne de Youtube, como el de alguna presentadora con unas copas de más). En definitiva, la poca credibilidad que podría ganar la cadena durante el día la pierde de un plumazo para el que resista hasta altas horas de la madrugada.

Quizás en este caso el silencio sea menos rentable, pero en mi opinión se hace más que necesario. Si no puedes decir nada bueno, mejor quédate callado. Y me atrevería a ampliarlo a si sólo vas a hablar por hablar aplícate también el cuento.

Pero existe lo que se podría llamar miedo al silencio. Cuando estamos con alguien parece que nos sentimos incómodos si nos quedamos unos instantes sin saber qué decir. Pero en realidad el silencio dice mucho más que la charla que usamos para impedir esas situaciones. Resulta significativo que esos silencios no sean incómodos cuando existe la suficiente confianza entre las dos personas, o cuando existe una perfecta sintonía.

Un ejemplo de esto que digo podemos encontrarlo en la película coreana “Hierro 3”. En mi modesta opinión, una de las joyas del cine asiático. Para quien no la haya visto, y sin ánimo de spoilear nada, diré que es la historia de un hombre y una mujer que se encuentran y conectan de tal manera que no necesitan hablar entre ellos a pesar de que comienzan una convivencia. Sólo se rompe este silencio para decir “te quiero”, única causa justificada para hacerlo.